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© 2017 por Leticia Serrano Díaz. 

A Marina. A mar. Amar.

 

Se llama Marina. Como mi abuela paterna, como la abuela de mi abuela, como la bisabuela y la tatarabuela de mi abuela. Como mi tía pequeña.

 

No sé cuántas generaciones de Marinas habrá habido en la familia, pero sí sé que la historia de muchas de ellas ha sido de película. Por eso, se me encogía el corazón al enterarme de que le pondrían el mismo nombre que a ellas.

 

Me sentí impotente porque, a pesar de tanto conocimiento sobre la herencia familiar, no podía evitar que esta niña recibiera su contrato sin aún siquiera haberla fecundado.

Reconozco que había una parte soberbia que pensaba: "no sabéis lo que hacéis, si lo supierais, no lo haríais". Sin embargo, ¿quién soy yo para cuestionar los planes de la vida?

 

Ella se iba a llamar Marina mucho antes de que su madre conociera a mi familia. Era un nombre que le encantaba y que tenía claro que se lo pondría a su hija si alguna vez la tenía. ¿No tiene guasa la vida?

 

Quizá alguien se pregunte, ¿pero por qué ese empeño en no repetir el nombre? Para explicarlo, tengo que remontarme a la Prehistoria, sintéticamente, para hacernos una idea de la carga que contiene:

 

Mi bisabuela Enriqueta perdió a su madre (que se llamaba Marina) a los 13 años. Esta tatarabuela tuvo tres partos gemelares, y los seis niños murieron siendo bebés, uno de ellos en brazos de mi bisabuela. Además, sufrió tres o cuatro abortos.

 

Esta bisabuela, Enriqueta, le pone el nombre de Marina a su primera hija (mi abuela). Resulta que mi abuela pierde al padre a los 13 años (qué casualidad que se repita la edad), porque cuando acaba la Guerra Civil, un día le dicen que se tiene que presentar en Abenójar (no se sabe para qué) y nunca volvió: los guardias civiles lo mataron a palos en la cárcel, "presuntamente".

 

Así contado, en plan declaración oficial a la policía, cuesta empatizar con la fuerza que tuvo este último hecho en mi sistema familiar, pero claro, si me pongo a decorarlo y a contar el drama de las siguientes generaciones de hijos y nietos, no llego donde pretendo.

 

Todo esto era necesario para contextualizar por qué sufría con la idea de que a esta bebé le pusieran el nombre de mujeres que más bien podrían haberse llamado Dolores, Angustias o "Sufrida Kahlo".

 

Sin embargo, poco a poco me he ido desconectando de esta ansia de salvar a la humanidad del dolor y del sufrimiento, de evitar el daño a los inocentes e indefensos y le he dejado un post-it a mi ego que pone: "suelta el control, ríndete ante la vida y ama todo aquello que fue, que es y será porque es perfecto y necesario". (Podría haberlo resumido en: "no te metas donde no te llaman", pero así quedaba más poético).

 

Esta niña no lo sabe aún, pero su alma estoy convencida de que sí, y es que ya me ha enseñado una gran lección de amor al elegir unir para siempre a estos padres y llevar consigo este nombre. Ahora viene lo bueno:

 

¿Sabéis qué? Resulta que su madre tiene la Luna en Aries opuesta a Plutón y  toda su familia pertenece a la guardia civil. Además, ella es profesora en un colegio al que solo van hijos de guardias civiles, en el que los profesores también lo son, y al que esta bebé irá durante toda su vida escolar. Luna en Aries, familia guerrera, militar, etc.

 

¿Con quiénes han estado dolidos inconscientemente mis familiares durante tantas generaciones? Efectivamente, con los guardias civiles que mataron a palos a mi bisabuelo, los mismos que encerraron en un campo de concentración a mi abuelo…

 

Casualmente, estaba previsto que ella naciera también con Luna en Aries, mientras yo rezaba y hacía conjuros para ver si se retrasaba un poquito, nos librábamos ya de esa asignatura y dejábamos de hacer la guerrilla, que además esos días estaba también en cuadratura a Saturno y Plutón (como la de todas las mujeres de mi familia) para mayor colofón.

 

¿No os parece maravillosa de qué manera la vida sana sus heridas? Estamos condenados a amar todo aquello que hayamos rechazado en algún momento y, cuanta menos resistencia, menos sufrimiento. Si no lo puedes hacer tú, no te preocupes que algún miembro se encargará de ello para que no te quede más remedio.

 

 

 

Así que sí, esta niña hace honor a todas esas Marinas que perdieron lo que más amaban, además de ser el fruto del amor entre el bando rojo y el facha.

 

Con ella ambos árboles familiares sanan, porque la única manera que conozco de estar en paz es incluir y amar de forma incondicional todo aquello que se rechaza.

La señal de que estamos en ello para mí está clara, ¡al final una niña en mi familia nace con una luna sana! Conjunta al Ascendente en Tauro, en trígono con Venus, en sextil a Mercurio, sin un mal aspecto. Venga, va, dejo de idealizar, que se está separando de la conjunción Marte/Urano jaja.

 

En definitiva, el nacimiento de esta niña para mí es doble alegría ya que, esto no solo simboliza un nuevo tiempo de paz para la familia (hasta que pase Urano por encima), sino, en particular, para mi vida; aunque eso es tema para otro día, ya que, por casas derivadas, yo soy la Luna en su carta.

 

Ay… si pudiera transmitir todo lo que veo, cómo evolucionan los aspectos, cómo yo casi tengo Ascendente Tauro y cómo ella ya lo es, justo en los primeros grados. Cómo mi Luna en Tauro nace con la promesa de separarse de tanto daño, pero aún solo le separan de ello 10º. Cómo yo vine a pelear con ese Marte en Acuario y ella con un Marte conjunto a Urano. Cómo mi Sol tiene un plan tan uraniano y cómo el suyo ya es Acuario. Cómo yo he luchado por unir a tantos grupos y cómo ella nace siendo el centro de uno.

 

Sabes, Marina, tu bisabuela, casualmente, también es acuariana.

 

Si han tenido que amar a un nieto, hijo, sobrino y primo que prefirió morir ante este reto… A un nieto, hijo, sobrino y primo que se enamoró de "una extranjera sudamericana", o de "una facha" pese a que antes las criticaran; si la vida les obliga a seguir amando a un nieto, hijo, sobrino y primo que eligió amar a hombres y vivir del mundo gay pese a todos sus prejuicios; si no les queda otra que amar a una nieta, hija, sobrina y prima revolucionaria, astróloga, "bruja", "medio loca" que su mayor pasión es confrontarlos con todo lo que son pese a que ellos crean que no; seguro que ya pueden amar aquello que te dé la real gana venir a ser, a pesar de tener la obligación de salir guapa en las fotos desde recién nacida, (agradéceselo a  tu Luna en Tauro).

 

Gracias, Marina, por ser para nosotros la excusa para intentar "desatrofiar" el amor verdadero por falta de uso.

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