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© 2017 por Leticia Serrano Díaz. 

camino astrológico

La primera vez que oí hablar sobre Astrología tenía dientes de leche todavía. Más bien, escuché cómo mis tías clasificaban a las personas con un nombre raro según el mes en que habían nacido. Hablaban de los signos del Zodíaco.

Recuerdo la infancia leyendo las revistas que tenían mis padres en su kiosco de prensa, donde lo que abundaban eran los horóscopos y, de vez en cuando, algunas características de cada signo.

De adolescente, mis amores me llevaron a descubrir que había algunos compatibles e incompatibles y me dedicaba a estudiar si nosotros lo seríamos.

Un día por una red social un hombre me escribió y dijo: "¡Vaya Aries estás hecha!", nunca se me olvidará. Evidentemente me llamó la atención y quise saber por qué decía eso. Nos hicimos amigos y se convirtió en el primer maestro. Me enseñó el ABC de la Astrología: el significado de los planetas personales y cómo se comportaban según el signo en el que estaban. También la página web de Los Arcanos, donde podía calcular las cartas astrales de mis conocidos y pasarme horas leyendo aquellas descripciones, aunque aún no entendiera ni qué era un trígono. En 2008 me regaló un libro suyo de Astrología: Los signos del Zodíaco y el Amor, de Linda Goodman, que utilicé para estudiar a todas las parejas a mi alcance. Entonces transitaba Urano por mi Nodo Norte: se empezaba a sembrar.

La primera astróloga que tuve como referencia era la única que conocía: Esperanza Gracia. La seguía cada noche, escuchaba sus horóscopos, la leía en su web todos los días intentando comprobar si había algo de cierto en todo aquello. Para mi sorpresa, alguna vez acertaba y era tan adictiva como las tragaperras, porque la verdad es que la mayoría de veces no había premio.

Un día pronosticaba balsitas de agua en el cielo mientras yo estaba en crisis viviendo tres días intensísimos, lo que me llevó a empezar a investigar profundamente qué era aquello que decía sobre trígonos y cuadraturas. Estábamos bajo la influencia de la súper Luna llena en Acuario de 2014.

En ese momento, estudiaba compulsivamente, no podía parar al descubrir lo vasto que era el conocimiento astrológico y lo inmensa que era mi ignorancia sobre este saber tan antiguo.

Cuanto más aprendía, más dudas surgían, y a veces Internet no era suficiente para resolverlas, así que, me lancé a buscar algún curso. Encontré que en Madrid iba a haber un seminario sobre Astrometeorología, impartido por Adela Ferrer y Jose Luis Pascual. Allí que fui.

Tuve la suerte de coincidir en la comida con Adela, quien resolvió algunas de mis dudas y provocó otras muchas. Ese día conocí también a Lourdes Muñoz, quien buscaba alumnos para impartir su primer curso, pero no me convencía. Había personas en mi entorno que se oponían absolutamente a que me dedicara a esto. Por unos días estuve dudando, hasta que Adela me encontró en Facebook y me agregó. Sentí que era una señal, que no podía renunciar a tanta pasión. Recibía mails de Lourdes insistiendo en que me apuntara al curso con ella. Al final sucumbí a tantas evidencias.

Las clases eran solo dos horas a la semana, para lo ansiosa que estaba no eran apenas nada, así que, volví a buscar y encontré las de Tito Macià en Valencia. Se me estaba yendo la pasión de las manos... porque pestañeé y me encontré montando un Blablacar cada viernes para pagar los gastos de la formación y del viaje y poder aprovechar un par de horas de clase. Eso fue en enero de 2015 y hasta acabar en 2017 estuve yendo.

Además de la Astrología tradicional de Tito, estudié en Barcelona con la Escuela Huber su formación en Psicología astrológica y varios seminarios con Cosmograma, ya que necesitaba profundizar en la parte más terapéutica de la técnica.

A partir de ahí empecé a asistir a los congresos anuales de Astrología. En 2015 al de Barcelona, en 2016 al de Vigo... Me apuntaba a todo. Hasta que, sin saber muy bien dónde me metía, fui parte de la organización del XXXIV Congreso Ibérico de Astrología celebrado en Madrid en 2017 y, posteriormente, del que se celebró en Valencia en 2018. Toda una experiencia.

Los ciclos de los planetas son absolutamente perfectos. Dos años después, otra vez con la Luna llena en Acuario de 2016, tuve la primera consulta oficial. Anteriormente, simplemente ayudaba a quien lo pedía hasta que aprendí sobre el equilibrio entre el dar y el tomar... Era la hora de empezar a recuperar tanto tiempo, dinero y esfuerzo invertidos.

Esta Web empezó a crearse en la temporada de eclipses de agosto de 2017. A ver si adivináis dónde fue el de Luna llena...: en Acuario.

Inauguro un nuevo ciclo profesional y personal, ¡quién sabe dónde me llevará!